Hacksaw Ridge, o el héroe sin fusil

Un hombre que se niega a hacer algo que va en contra de sus principios, no es un cobarde; es, así de simple, un hombre que se niega a hacer algo que va en contra de sus principios.


Agosto 2019

El sistema juzga pronto a aquellos que se niegan a ir con la corriente; en ciertos mundos, como el militar, el asunto se vuelve aún mucho más extremo, y las etiquetas, sin consideración alguna, se apresuran en saltar con discriminaciones y garras ofensivas.

Hacksaw Ridge (2016), dirigida por Mel Gibson y protagonizada por Andrew Garfield (The social network, The Amazing Spider-Man y The Amazing Spider-Man 2: Rise of Electro) explora temas tales como la verdadera heroicidad, la valentía y la expresión individual frente al colectivo.

Gibson, quien ha caracterizado personajes duros, batalladores e implacables en películas que, para darles una etiqueta fácil, podemos clasificar de acción, se aproxima acá, desde el ámbito del cineasta, a una idea de heroicidad que no impone los golpes, las patadas y mucho menos los tiros.

El actor duro que desembocó en director no se aleja en Hacksaw Ridge de los filmes de carácter viril, o digamos con una fuerte carga de masculinidad, pero su enfoque es ahora distinto. Como en sus mejores películas, estamos de vuelta a un campo de batalla, pero esta vez no se trata de un lejano William Wallace del siglo XIII, de un soldado de la revolución americana o de un policía enloquecido en el fin de los tiempos, sino de un joven soldado de nombre Desmond Thomas Doss, quien fue, en la vida real, un objetor de conciencia (estaba en contra de utilizar las armas) durante la Segunda Guerra Mundial.

La cinta de Gibson nos lleva a aquellos años, a las creencias religiosas de Desmond Thomas Doss, a su reclutamiento, a sus negativas de usar armas, y nos muestra, por supuesto, las vejaciones que tuvo que padecer por no ceder ante sus principios.

Esto quizás podría ser suficiente para contar una buena historia, y quizás hubiésemos podido pensarnos un final poco sonriente para el cabo; pero el film de Gibson, tal como se ha dicho, está basado en hechos reales. La vida, que en ocasiones escribe mejores historias que los escritores (y no es la idea discutir si la realidad imita a la ficción o la ficción a la realidad), llevó a Desmond Thomas Doss a pasar por momento crítico que le hizo demostrar que no era un cobarde y que, en todo caso, era más valiente y tenía más madera de héroes que muchos.

Sobre un acantilado a ciento veinte metros de altura, en la isla de Ryukyu de Okinawa, aquel soldado fue más que un soldado; fue un héroe que procuró salvar vidas de marines sin usar, ni un solo instante, un fusil, a menos que fuese para apoyarse y poder caminar.

Hacksaw Ridge es una película sí, de guerra, pero alza una bandera, no en contra de la guerra misma, pero sí a favor de la individualidad como estandarte de la libre conciencia, y así se pregunta y nos lleva a repensar qué es realmente un héroe y cuáles son esas acciones que hacen un héroe.

Ya lo sabes, este mes de Agosto, Hacksaw Ridge, dirigida por Mel Gibson y protagonizada por Andrew Garfield, en Cinemax.